Llevamos años escuchando que la tecnología acabará con la música (y en general con el arte). Y es que para algunos entendidos la tecnología y la piratería son una misma cosa. Por suerte no todos piensan lo mismo. Por ejemplo, tenemos el caso de Björk. Para los que no la conozcan, Björk es una polifacética artista islandesa que publicó su primer disco en 1977, cuando contaba con sólo 11 años. Desde entonces, si algo ha caracterizado a Björk, es la constante innovación y su gusto por la experimentación.
Su último disco se titula “Biophilia” y verá la luz el próximo 27 de septiembre. Bueno, no exactamente. Es cierto que a partir de esa fecha podrá comprase el CD en las tiendas. Pero “Biophilia” lleva muchos meses existiendo en el mundo digital. En concreto desde el mes de julio, cuando Björk lanzó una aplicación gratuita para iPad llamada “Biophilia“. La aplicación incluye información sobre el disco y un atractivo diseño que permite experimentar con sonidos e imágenes.
Pero eso no es todo. Desde su lanzamiento la aplicación “Biophilia” ha ido incorporando en forma de avance las canciones del disco. Para disfrutar de las canciones hay que pagar 1,59€ por cada tema. Una vez comprada la canción, uno puede escucharla y visualizarla en el iPad. Sí, visualizarla: cada canción es una amalgama de imágenes y de colores que uno puede disfrutar en el iPad. Además uno puede interactuar con la canción y darle su toque personal a través de la pantalla: cada movimiento del dedo se convierte en un sonido que pasa a formar parte de la canción. Una experiencia que hace que uno se sienta parte del universo Björk. En definitiva, un claro caso de cómo la tecnología no sólo no acaba con la música sino que le permite llegar a otra dimensión.
P.D: Me pregunto que habría pasado si los miembros de Pink Floyd hubieran tenido en sus manos varios iPads mientras pergeñaban “The Dark Side of the Moon”.
Escrito por Manuel Bruscas (General Manager at Fav24)
